¿Qué es un coche híbrido, como funciona y tipos?

Muchas personas desconocen que la idea de los coches híbridos se planteó ente el final del siglo XIX e inicios del XX. Personas como H. J. Dowsing o Ferdinand Porsche fueron los primeros en comenzar a dar forma al concepto de lo que hoy en día conocemos como el coche híbrido.

Sin embargo, las primitivas tecnologías con la que contaban en esa época no permitieron que estos se impusieran sobre los coches que únicamente hacían uso de un motor de combustión interna, concretamente, de los coches de gasolina, que terminaron convirtiéndose en los más populares.

La cuestión está en que fue necesario que transcurriera un siglo entero para que el concepto de los coches híbridos volviera a cobrar cierto interés para un sector de la industria.

De esta forma, a partir de 1997 se comenzó a jugar con la idea de comenzar una transición; dejar atrás a los convencionales motores de combustión interna y dar paso a un nuevo tipo de coche.

Si bien es cierto que este comienzo puede catalogarse como “lento”, la realidad es que en la actualidad cada vez son más los coches híbridos que se venden alrededor del mundo. Y es por esta razón que, a continuación, vamos a hablar con cierto detalle de los coches híbridos y el funcionamiento de estos.

¿Qué es un coche híbrido?

Para no complicarnos excesivamente la vida, podemos decir que un coche o vehículo de motor híbrido es un vehículo dotado con, al menos, dos convertidores de energía diferentes y dos sistemas bien definidos de almacenamiento de energía.

Y esto es sumamente importante, pues la clave, el punto neurálgico de este tipo de vehículos es que hagan uso de energía diferentes. Es importante que tengamos claro que un coche bicombustible no es considerado un coche híbrido.

Lo que muchas personas conocen como un coche bifuel (bicombustible) no es otra cosa que un vehículo que hace uso de dos combustibles para funcionar. Por ejemplo, un caso muy usual es que puedan funcionar con gasolina y GLP (Gas licuado del petróleo) o gasolina y GNC (Gas natural comprimido).

En estos casos nos encontramos con un coche que cuenta con dos formas de almacenamiento de energía diferentes (Gasolina y gas) pero que solo cuenta con un convertidor de energía, pues es el mismo motor de combustión interna el que utiliza ambas formas de energía para hacer girar las ruedas y que el coche se pueda mover.

Por todo esto, lo más usual es que los coches híbridos hagan uso de una combinación tanto de un motor de combustión interna de toda la vida, y de un motor que solo haga uso de la electricidad (puede llegar a ser más de un motor).

Ahora bien, este es con diferencia el coche híbrido más popular, pero no es el único. Existen, por ejemplo, coches que combinan un motor de combustión interna con un motor neumático, o sea, que hace uso de aire comprimido o incluso con un motor hidráulico, que hace uso de presión.

Todos estos también podrían entrar en la definición que hemos comentado anteriormente sobre lo que es un coche híbrido. La realidad es que el coche de gasolina y electricidad es, con diferencia, el más utilizado y demandado de los tiempos que corren.

¿Cómo funciona o coche híbrido?

El funcionamiento de un coche híbrido es sencillo de entender. Para empezar, como ya hemos mencionado, es un vehículo híbrido nos encontramos con dos sistemas de propulsión diferentes.

Por un lado, tenemos al motor de combustión interna (gasolina o diésel) y, por otro, a un motor eléctrico. Lo más habitual es que este último se encuentre dispuesto junto al motor de combustión en la zona del eje delantero. Sin embargo, si el coche híbrido tiene la particularidad de contar con no uno, sino dos motores eléctricos, estos pueden estas dispuestos en la zona del eje posterior.

En muchos vehículos eléctricos, el modo eléctrico puro (esto puede recibir otros nombres en función de la marca de coche) será el primero en funcionar siempre que la batería tenga una carga adecuada y no se sobrepase un cierto límite de velocidad para el cual el motor eléctrico no será capaz de enviar suficiente potencia a las ruedas.

Si se da el caso de que alguno de estos dos parámetros se cumple (límite de velocidad o una falta de carga eléctrica en la batería) el modo eléctrico se detendrá y pasará a funcionar el motor de combustión interna

Funcionamiento de los motores

El motor de combustión interna funciona de la misma manera que en el caso de un coche convencional, pues cuenta con el combustible almacenado en un tanque (deposito) para poder quemarlo luego en una cámara de combustión ubicada en el motor.

Por otro lado, el motor eléctrico hace uso de una batería la cual se suele ubicar en la zona del maletero, en la zona baja de la banqueta o en los asientos traseros (esto puede variar según el modelo de coche eléctrico).

En los motores eléctricos más convencionales la batería se recarga de forma automática cuando se está haciendo uso del coche Por esta razón se suele hacer referencia a estos coches como híbridos “Auto recargables”.

Sin embargo, existen los coches híbridos enchufables que, además de tener las posibilidades anteriormente descritas, su batería también puede ser recargada en una toma de corriente o lo que se denomina un punto de recarga.

Ahora bien, al contar con dos tipos diferentes de motores, el sistema de propulsión de los coches híbridos puede llegar a ofrecer un total de tres opciones diferentes de funcionamiento:

Primero, está el uso único del motor de combustión interna para hacer que las ruedas se muevan. Segundo, hacer uso solo del motor eléctrico para que las ruedas se muevan y, tercero, combinar los dos motores para mover las ruedas.

Además de esto, los coches híbridos cuentan con un sistema de propulsión autonómico. Esto quiere decir que es el mismo coche el que se encarga de gestionar las transiciones entre el motor de combustión y el eléctrico, por lo que el conductor no tiene que estar preocupándose por esto a la hora de conducir.

Sin embargo, es posible contar con la opción de que esto lo elija el propio conductor, haciendo que sea este el que determine como va a funcionar el vehículo híbrido.

Para lograr esto, la marca de coche en cuestión se encarga de configurar una serie de “modos de conducción” que se encargan de dictar el funcionamiento de los diferentes sistemas de propulsión del coche.

¿Cuántos tipos de coches híbridos existen?

Resulta que, al menos en los tiempos que corren, es posible clasificar a los coches híbridos de hasta 4 manera diferentes.

No es un caso de vida o muerte conocer estas clasificaciones a la hora de tomar la decisión de comprar o no un coche híbrido, pero nunca esta demás esta al menos un poco familiarizado con ellas, pues evitara que nos podamos sentir desorientados debido a la abundante oferta de este tipo de coches en los últimos años.

Además de esto, para bien o para mal, los publicistas y fabricantes cada vez hacen un mayor uso de este tipo de tecnicismos, por lo que no solo nos podremos encontrar con esto a la hora de comprar el coche, sino también en los diferentes medios de comunicación.

Clasificación en función de la energía que fluye

Esta es, muy probablemente, la clasificación más académica y teórica que existe.

híbrido de Serie

Este es un tipo de vehículo que cuenta con un propulsor principal el cual tiene la mayor responsabilidad a la hora de mover el coche, y un sistema secundario que tiene la función de proporcionar energía al principal.

En términos sencillos, todo esto viene a significar que es un coche el cual, por ejemplo, puede contar con un pequeño motor generador que es capaz de recargar la batería principal para mantener la autonomía del coche.

La ventaja de este tipo de coches eléctricos es que el motor termino puede llegar a funcionar a sus niveles más óptimos (mínimo consumo de combustible en función de la energía producida).

Esto se debe a que su régimen de giro es independiente de la velocidad que pueda tener el coche. Por otro lado, la parte negativa es el gasto que supone convertir la energía del combustible en energía eléctrica para luego almacenarla en la batería y finalmente poder utilizarla.

híbrido en Paralelo

En este caso el vehículo hace uso de dos propulsores que se encargan de accionar las ruedas. El nombre de “paralelo” proviene del hecho de que estos dos motores pueden propulsar de manera simultánea al coche. La gran mayoría de híbridos del mercado pertenecen a esta categoría.

La ventaja de este tipo de vehículo es que es el híbrido más sencillo, en lo que a su estructura se refiere. El lado negativo es que el motor térmico siempre está condicionado por la velocidad del vehículo, por lo que no podrá funcionar siempre en su zona de máxima eficiencia.

híbrido en Serie-Paralelo

Como es fácil suponer, este tipo de híbrido hace uso de dos propulsores que están conectados s las ruedas de forma que el motor térmico pueda funcionar tanto en serie (como un cargador para las baterías) y en paralelo (siendo el principal responsable del movimiento del coche).

La ventaja en este tipo de coche híbrido es que, al igual que en el caso anterior, es un coche muy sencillo, pues solo es necesario intercalar el motor eléctrico entre los propulsores y la caja de cambio.

Sin embargo, cuenta con el inconveniente, de nuevo, de que el motor puede estar condicionado por la velocidad el coche, por lo que no podrá trabar siempre a sus niveles más óptimos (máxima eficiencia).

Clasificación según la capacidad para moverse usando solo la electricidad

Microhíbridos

En este caso, el motor eléctrico del coche cuenta con un tamaño muy pequeño, al punto de que puede llegar a no colaborar en nada en lo referente a mover el coche.

Su principal función está en cargar la batería lo máximo posible durante los momentos que se frena o colaborar con el sistema Stop&Star, el cual se encarga de arrancar el motor termino antes de comenzar la marcha.

Híbridos “Suaves”

En este caso, el motor eléctrico funciona como una especie de apoyo para el motor de combustión, sin embargo, su potencia es muy limita, por lo que por sí solo no sería capaz de mover el coche.

A esta categoría pertenecen todos los modelos de 48 voltios. También los primeros coches híbridos que se desarrollaron contaban con esta característica.

Híbridos Fuertes o Full Hybrid

En este caso, el motor eléctrico del coche es lo suficientemente potente como para hacer que el coche pueda alcanzar considerables velocidades (entre los 60 y 130 kilómetros por hora). La gran mayoría de híbridos actuales pertenecen a esta categoría.

Clasificación según el tipo de enchufe

Como es evidente, esta es la clasificación más sencilla de todas.

No enchufables

Este es un tipo de vehículo que no cuenta con una conexión eléctrica para recarga la batería. Usualmente estos coches cuentan con una batería que tiene muy poca capacidad, por lo que no merece la pena recargarla en casa (usualmente son baterías que no proporcionan más de 5 km de autonomía).

La batería de este tipo de coches se recarga durante los procesos de frenado, sin embargo, en ocasiones es posible aprovechar la energía producida por el motor térmico para mantener un estado de carga razonable.

Enchufables

En este caso, este tipo de vehículo cuenta con una batería la cual es lo suficientemente grande como para que se necesite recargarla enchufando al coche a una toma de corriente.

Comúnmente estas baterías cuentan con una potencia de 7 a 14 kWh, lo que permite que el coche pueda recorrer distancias de entre 20 y 50 km en su modo puramente eléctrico.

Gracias al descenso en los precios de las baterías, estos modelos han ido ganando una mayor popularidad y todo indica que esta tendencia seguirá manteniéndose en los próximos años. Por otro lado, con este tipo de baterías es posible tener acceso a la pegatina de 0 emisiones de la DGT.